En la plenitud de su madurez y tras una larga trayectoria pictórica,
jalonada de distinciones y premios, Julio Argüelles, Presidente de la
Real Academia Gallega de Bellas Artes de Nuestra Señora del Rosario,
ha concebido un proyecto plástico de dilatados planteamientos y los
más elevados puntos de mira, una colección de composiciones en los
que recoge la semblanza de veinte figuras claves de la civilización.
Argüelles se nos presenta como un pintor recio y veraz, obsesivo por
escudriñar el misterio de la expresión; y sus figuras quedan
ensambladas sobre un fondo de apretados relieves y nudosas
sombras,en rasgos exacerbados, y pintados con absoluta honestidad,
consiguiendo así, resortes que brotan de la esencia plástica misma, de
la calidad de la materia.
Nuestro artista,de este modo,ha llevado a cabo una galería compleja y
ambiciosa en su proyección, donde aparecen plasmados nombres
claves de la historia de la Humanidad desde diversos ámbitos: artistas
plasticos, músicos, descubridores, héroes, científicos, pensadores,
etc.en el retablo mas fantástico que pudiese imaginarse.
Se trata de un caudaloso conjunto de fisonomías arquetípicas donde el
pintor ha sabido extraer la esencia de cada una de las personalidades
de los modelos elegidos. Y de este modo, Argüelles busca la hondura
del carácter, acentuando los relieves que provocan fuertes claroscuros.
Son retratos anchos, de masas generosas y líneas espaciadas. Pintura
robusta, de recios volúmenes, de un sintetismo a ultranza.
Son retratos que condensan no solo una fisonomía a partir de su
significación, sino toda una vida y una historia, destacando la
congruencia emotiva en sus protagonistas.
Estos modelos ideales están expresados con fruición y a partir de un
arte que hace de la objetividad su meta. Varias de estas figuras se nos
muestran ante unas solemnes escenografías realizadas a base de
tonalidades que apuran los resortes expresionistas más radicales, con
el anhelo de fuertes, de desmesuradas sensaciones ópticas. Y sin que
en ningún momento descaiga la tensión plástica de sus propias
intuiciones.